Narciso
Narciso
En
el jardín, Narciso, adolescente,
reposa, solo, en desnudez divina;
con gracioso abandono se reclina
sobre el borde musgoso de una fuente.
reposa, solo, en desnudez divina;
con gracioso abandono se reclina
sobre el borde musgoso de una fuente.
En
el agua tranquila, transparente,
ve copiada su carne alabastrina,
y el insensato, estremecido, siente
que un anhelo imposible le domina.
ve copiada su carne alabastrina,
y el insensato, estremecido, siente
que un anhelo imposible le domina.
En
vano lleva el viento hasta su oído
el apagado, trémulo gemido
que lanza Eco al verse despreciada.
Él,
desdeñoso, corazón de roca,
al líquido cristal junta la boca
para besar su imagen reflejada.
al líquido cristal junta la boca
para besar su imagen reflejada.



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